Chauvin culpable de asesinato y homicidio involuntario en la muerte de Floyd

Chauvin culpable de asesinato y homicidio involuntario en la muerte de Floyd
In this image from video, former Minneapolis police Officer Derek Chauvin, center, is taken into custody as his attorney, Eric Nelson, left, looks on, after the verdicts were read at Chauvin's trial for the 2020 death of George Floyd, Tuesday, April 20, 2021, at the Hennepin County Courthouse in Minneapolis, Minn. (Source: Court TV via AP, Pool)

Por Associated Press |  20 de abril de 2021 a las 5:40 a.m. CDT - Actualizado el 20 de abril a las 5:41 p.m.

MINNEAPOLIS (AP) - El ex oficial de Minneapolis, Derek Chauvin, fue condenado el martes por asesinato y homicidio involuntario al inmovilizar a George Floyd contra una acera con la rodilla sobre el cuello del hombre de raza negra en un caso que desató protestas mundiales, violencia y una rigurosa evaluación del racismo y la fuerza policial en los EE.UU.

Chauvin, de 45 años, podría ser enviado a prisión por décadas.

El veredicto desató júbilo en la ciudad. La gente inundó instantáneamente las calles circundantes del centro, corriendo entre el tráfico con pancartas. Los coches hacían sonar sus bocinas.

Se podía escuchar a los miembros de la familia Floyd que se habían reunido en una sala de conferencias de Minneapolis gritando e incluso riendo.

El jurado de seis personas blancas y seis personas negras o multirraciales regresó con su veredicto después de aproximadamente 10 horas de deliberaciones durante dos días. Chauvin fue declarado culpable de todos los cargos: homicidio involuntario en segundo grado, homicidio en tercer grado y homicidio en segundo grado.

Su rostro estaba cubierto por una mascarilla de COVID-19, y apenas se lograba ver una reacción con sus ojos moviéndose rápidamente y observando la sala del tribunal. Su fianza fue revocada de inmediato y se lo llevaron con las manos esposadas por detrás.

La sentencia será en dos meses.

El abogado defensor Eric Nelson siguió a Chauvin fuera de la sala del tribunal sin hacer comentarios.

Cuando el juez preguntó a los jurados si habían llegado a un veredicto, hubo un silencio entre la multitud de 300 personas en un parque adyacente al palacio de justicia, y la gente escuchó los procedimientos en sus teléfonos celulares.

Cuando se anunció el veredicto final de culpabilidad, la multitud rugió, la gente se abrazaba, algunos derramando lágrimas.

En la intersección donde Floyd fue inmovilizado, una multitud gritó: “¡Uno menos, tres para terminar!” - una referencia a los otros tres agentes de policía de Minneapolis despedidos, que se enfrentan a juicio en agosto por cargos de complicidad y ayuda en el asesinato de Floyd.

Janay Henry, que vive cerca, dijo que se sintió agradecida y aliviada. “Me siento tranquila. Siento mis pies sobre la tierra”, dijo, y agregó que estaba “esperando el próximo caso con alegría, optimismo y fuerza “.

Whitney Lewis, extasiada, se asomó a medias por la ventana de un automóvil en un atasco de manifestantes que ondeaban una bandera de Black Lives Matter. “Se hizo justicia”, dijo la mujer de 32 años de Minneapolis. “Significa que George Floyd ahora puede descansar”.

El fiscal Jerry Blackwell, quien atacó a los testigos de Chauvin durante el juicio, dijo que el veredicto envía un mensaje a la familia de Floyd “que él era alguien, que su vida importa”.

El fiscal general de Minnesota, Keith Ellison, elogió a los espectadores de la muerte lenta de Floyd que “levantaron la voz porque sabían que lo que estaban viendo estaba mal” y luego “le dijeron al mundo entero lo que vieron”.

Ellison leyó los nombres de otras personas asesinadas en encuentros con la policía y dijo: “Esto tiene que terminar. Necesitamos justicia de verdad. Ese no es un solo caso. Esta es la transformación social que dice que nadie está por debajo de la ley, y nadie está por encima de ella”.

El veredicto se leyó en un juzgado rodeado de barricadas de concreto y alambre de púas y patrullado por tropas de la Guardia Nacional en una ciudad al borde de otra ronda de disturbios, no solo por el caso Chauvin, sino por el tiroteo mortal de la policía contra un joven de raza negra, Daunte Wright, en un suburbio de Minneapolis el pasado 11 de abril.

Las identidades de los miembros del jurado se mantuvieron en secreto y no se darán a conocer hasta que el juez decida que es seguro hacerlo.

Floyd, de 46 años, murió el 25 de mayo, después de ser arrestado bajo sospecha de pasar un billete de $20 falsificado para pagar por un paquete de cigarrillos en una tienda de esquina. Entró en pánico, suplicó asegurando que era claustrofóbico y luchó con la policía cuando intentaron meterlo en una patrulla. A cambio, lo aprisionaron contra el suelo.

La pieza central del caso fue el aterrorizante

video de un transeúnte en el que se veía a Floyd jadeando repetidamente “no puedo respirar” y en el que se escuchaban los gritos de los espectadores pidiendo a Chauvin detenerse, cuando el oficial presionaba su rodilla en el cuello de Floyd, por lo que las autoridades dicen fueron nueve minutos y medio. Floyd lentamente se quedó en silencio y flácido.

Los fiscales reprodujeron las imágenes en la primera oportunidad, durante las declaraciones de apertura, y Jerry Blackwell le dijo al jurado: “Créalo”.  Ese video fue mostrado una y otra vez, y analizado fotograma a fotograma por testigos de ambos lados.

A raíz de la muerte de Floyd, estallaron manifestaciones y violencia dispersa en Minneapolis, en el país, e internacionalmente.

El furor también llevó a la eliminación de estatuas confederadas y otros símbolos ofensivos como la tía Jemima.

En los meses siguientes, numerosos estados y ciudades, restringieron el uso de la fuerza por parte de la policía, renovaron los sistemas disciplinarios o sometieron a los departamentos de policía a una supervisión más rigurosa.

El “Muro Azul del Silencio”, que a menudo protege a los policías acusados de irregularidades, se derrumbó después de la muerte de Floyd: El jefe de policía de Minneapolis rápidamente lo calificó como “asesinato”, despidió a los cuatro agentes, y la ciudad alcanzó un asombroso acuerdo de 27 millones de dólares con la familia de Floyd mientras se seleccionaba el jurado del caso.

Expertos en procedimientos policiales y veteranos de las fuerzas del orden dentro y fuera del departamento de Minneapolis, incluido el jefe, testificaron para la acusación que Chauvin usó fuerza excesiva y fue en contra de su entrenamiento.

Los expertos médicos de la fiscalía dijeron que Floyd murió de asfixia, o falta de oxígeno, porque su respiración estaba restringida por la forma en que lo sostenían boca abajo, con las manos esposadas detrás de él, una rodilla en el cuello y la cara pegada al suelo.

El abogado de Chauvin llamó a un experto en uso de la fuerza de la policía y a un patólogo forense para ayudar a argumentar que Chauvin actuó razonablemente contra un sospechoso en apuros y que Floyd murió debido a una afección cardíaca subyacente y su uso ilegal de drogas.

Floyd tenía presión arterial alta, un corazón agrandado y arterias estrechas, y se encontraron fentanilo y metanfetamina en su sistema.

Según la ley, la policía tiene cierto margen de maniobra para hacer uso de la fuerza y es juzgada en función de si sus acciones fueron “razonables” dadas las circunstancias.

La defensa también trató de argumentar que Chauvin y los otros oficiales se vieron obstaculizados en sus deberes por lo que percibían como una multitud creciente y hostil.

Chauvin no testificó, y, todo lo que el jurado o el público escuchó a modo de explicación de él, provino de un video de la cámara corporal de la policía después de que una ambulancia se llevó a Floyd de 6 pies 4 pulgadas y 223 libras.

Chauvin le dijo a un transeúnte: “Tenemos que controlar a este tipo porque es un tipo considerable... y parece que probablemente esté en algo”.

El caso de la fiscalía también incluyó el testimonio entre lágrimas de los espectadores que dijeron que la policía los detuvo cuando protestaron por lo que estaba sucediendo.

Darnella Frazier, de dieciocho años, quien filmó el video crucial, dijo que Chauvin simplemente les dio a los espectadores una mirada “fría” y “despiadada”.

Ella, y otros, dijeron que sintieron una sensación de impotencia y una culpa persistente por presenciar la muerte de Floyd.

“Han sido noches en las que me quedé despierta, perdonándome, y disculpándome con George Floyd por no hacer más, por no interactuar físicamente y por no salvarle la vida”, testificó Frazier, mientras que el cajero de 19 años en el mercado del vecindario, Christopher Martin, se lamentaba que “esto podría haberse evitado” si tan solo hubiera rechazado el billete de $20 sospechoso.

Para hacer de Floyd más que una estadística criminal a los ojos del jurado, la fiscalía llamó al estrado a su novia, quien contó la historia de cómo se conocieron y cómo lucharon contra la adicción a los opioides, y a su hermano menor, Philonise. Recordó cómo Floyd lo ayudó a enseñarle a atrapar una pelota de fútbol y cómo preparaba “los mejores sándwiches de mayonesa con banana”. Anamaria

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